Sobre mí

Si yo pude, tú también.

Natalia Saez AchaerandioMe llamo Natalia Sáez Achaerandio, y hace varios años yo también mataba plantas. Hasta las más fáciles. Si has llegado hasta aquí significa que a ti también te ha pasado (alguna que otra vez) y que quieres evitarlo. Déjame decirte que estás en el sitio correcto. Déjame que te cuente mi historia para que entiendas cómo y por qué puedo ayudarte.

A todo el mundo le gustan las plantas: son decorativas y dan vida a cualquier espacio, aportan ese “qué bonito” y “qué acogedor” que todos queremos. Pero las muy pedorras no hablan como nosotros, no se mueven casi, no nos dicen qué les pasa. ¿El resultado? las tratamos como a muebles: compramos la que nos gusta y la ponemos en esa esquina donde no nos cabe una mesita, en ese hall que está “un poco soso” o delante del radiador “que así lo tapo”.

Así se murieron varias plantas. Muchas. Hasta el bambú de Ikea que presume de ser indestructible. Sí, ese también. Tal fue mi desesperación que decidí comprar algunas de plástico. Te quieres convencer de que el efecto es el mismo, pero a las dos semanas te das cuenta de que no tienen ninguna gracia.

 

Prueba

Así se murieron varias. Muchas. Hasta el bambú de Ikea que presume de ser indestructible. Sí, ese también.

Sin embargo, mi abuela era como la Madre Naturaleza. Conocía todos los nombres, cuidados, enfermedades y secretos de cada especie. Su terraza siempre estaba verde, y el jardín en verano era puro espectáculo. De alguna forma podía comunicarse con las plantas, daba gusto verla pasando las horas con ellas.

Después de tantos fracasos, decidí volver a intentarlo. Me armé de valor y fui a comprar nuevas plantas convencida de que, esta vez, todo sería diferente.

Allí estaba yo, en el vivero, sola y sin saber nada (me habría encantado tener “personal plant shopper”). Llevaba horas dando vueltas y seguía sin saber qué meter en el carro. Todas me gustaban pero no sabía su nombre, si le gustaría el calor de mi casa, su luz de oeste tan peleona.

Y me dije “Venga, escoge, el mundo es para los valientes!”, así que elegí tres ejemplares y me los llevé a casa. Investigué como pude entre nombres técnicos y consejos poco concretos, no me quedaba nada claro, así que decidí dejarme llevar por la intuición. ¿Y si llevaba en los genes ese don de mi abuela?

Pasaron varios meses y…

¿Adivinas qué pasó?

En Abril Hojas Mil - sobre mi

¡Exacto! Todo cambió. Empezaron a crecer fuertes, sanas. Cada vez tenía más plantas, descubría especies que no conocía, las buscaba, aprendía de ellas…

Fue en ese momento (y algún detalle más que contaré más adelante) cuando decidí abrir este blog. Quería compartir mi pasión: todas las especies que estaba descubriendo, los cuidados que requerían (también para principiantes, ¡prometido!), dónde encontrarlas y dónde colocarlas. También abrí mi canal de Instagram y posteriormente llegarían Youtube y TikTok. 

Gracias a todo lo aprendido y mis experiencias, también he publicado el libro “Las plantas de interior no existen” disponible en librerías y online y he creado el curso online “Mi selva en casa”.

Me gustaría poder ayudarte y que pierdas el miedo a comprar una planta sin pensar en lo que te va a durar. Con muy poquito probablemente toda la vida.

Sígueme y te contaré todo lo que sé, ¡es más fácil de lo que piensas!