Alocasia: cuidados y consejos

La Alocasia es una de las plantas que he incorporado recientemente a mi pequeña jungla. Me encanta su aspecto casi jurásico. Sus hojas son realmente grandes, casi desproporcionadas para su pequeño tamaño. Además, la Alocasia no requiere una atención especial respecto a otras plantas plantas de interior y su crecimiento es realmente agradecido y sorprendente.

Originaria de Filipinas, podemos encontrar la Alocasia bajo los nombres comunes “Oreja de Elefante” o “Cara de caballo” todos ellos en alusión a la característica forma de sus hojas.

Su estructura es una de sus características más especiales. Las hojas crecen de un único rizoma (así entre nosotros, “tallo central”) que es realmente pequeño en comparación con el tamaño de sus hojas. ¡Éstas pueden llegar a medir 1,5 m de altura en su hábitat natural!

Las hojas de la Alocasia también son muy especiales. Los nervios están muy marcados por unas gruesas líneas de color blanco. Sus bordes son ondulados, igual que su superficie. Y el color es de un verde tan brillante que parece que las hojas están plastificadas.

¡Ojo! Las alocasias son susceptibles de sufrir algunas plagas, especialmente por falta de humedad. Las más comunes son la araña roja y la cochinilla. Si detectas una de las dos ¡no hay que preocuparse! sólo es necesario reaccionar a tiempo. Yo he probado estos dos insecticidas y con paciencia, he podido con ellas. Te recomiendo éste para la cochinilla y éste para la araña roja.

Dado que procede de climas tropicales, ya puedes intuir qué va a necesitar tu Alocasia. Vamos a verlo paso a paso:

    1. Luz: si quieres que crezca más fuerte y rápido, te recomiendo que la coloques en un sitio con buena iluminación. No te dejes engañar por el verde oscuro de sus hojas: evita siempre el sol directo. Puede sobrevivir en lugares sombríos, pero crecerá mucho menos y de forma débil.
    2. Agua: este punto para mi es el más delicado de la alocasia: como buena planta tropical, la Alocasia prefiere riego abundante pero no conviene pasarse, ya que los bulbos acumulan agua en su interior. En verano puedes regar de forma más frecuente (incluso dos veces por semana) y en invierno reducido a una vez por semana o cada diez días. También es recomendable rociar con agua sus hojas, tallo y la capa superficial de tierra. Ayudará a que mejores la humedad en el ambiente.
    3. Temperatura: Aunque la Alocasia puede soportar temperaturas elevadas, lo ideal es mantenerla entre los 20 y los 28ºC. No soporta temperaturas por debajo de los 10ºC.
    4. Floración: la Alocasia produce flores de forma habitual en su hábitat natural. Son muy parecidas a las del Espatifilo pero más pequeñas. Según dicen no tienen un alto valor decorativo, pero yo no estoy de acuerdo del todo: es poco frecuente encontrarlas en interiores y para mi es un regalo.

Imagen de planta Alocasia Sanderiana

¡Truco!

Periódicamente verás cómo algunas hojas inferiores amarillean y posteriormente caen. ¡No te preocupes! A tu Alocasia no le pasa nada. Las plantas hacen mucho esfuerzo al sacar hojas nuevas y es un proceso natural en esta especie. De esa forma pueden desprenderse de las hojas más antiguas para conservar energía para las nuevas.

¡Bonus!

¿Al final se le han caído todas las hojas y la estabas cuidando bien? ¡No hay que alarmarse! Saca de la tierra el bulbo, límpialo de tierra y sécalo. Guárdalo en una bolsa de papel en un sitio protegido de la luz y los cambios de temperatura y vuelve a plantarlo en primavera. ¡Te sorprenderá!  

Si quieres más plantas especiales como esta Alocasia,  te animo a que visites la selección de esta semana en la tienda online de nuestra iniciativa #PlantasPorUnTubo. ¡Son unidades limitadas y actualizamos semanalmente el stock!

Tabla resumen para vagos

Tabla resumen de cuidados de la Alocasia

Imagen de planta Alocasia Sanderiana

Imagen de planta Alocasia Sanderiana
Fuente: Handy Gardening
Imagen de Alocasia Sanderiana
Fuente: Arisu